Uy... ¿Cómo empezar? ¿Cómo se hace cuando el diccionario completo te queda chico para describir la inmensidad de uno de los momentos más trascendentales de tu vida?
La noche anterior dormí con Tobi: lo abrazaba con alegría, con un poquito de nostalgia de saber que era nuestra última noche solos. Con mucha emoción de saber que le regalaría un hermanito y que dejaríamos de ser mucho más que dos. Con orgullo de estar segura que sin Tobi no hubiera sido posible... Es muy loco pero creo que los nenes te dan más fuerza que la que se puede imaginar. Yo lo miro a Tobi y siento esa inyección de energía diaria que necesito para seguir con la frente bien alta.
Me levanté a las 5 y algo de la mañana para estar a las 7 allá. Una vez en el Sanatorio Juncal (donde también nació Tobi) me prepararon para el nacimiento. Estaban mis viejos y el papá de los niños con el que reinaba la mala, malíiiiiisma onda.
Me llevan al quirófano y me recibe Pedro con un batallón de otro uniformados muy divertidos. Hablaban de arte, de comida china, de una expo. Había música y hacían chistes. Eso me calmaba pero yo estaba con todo el arcoiris de sentimientos a pura flor de piel.
Pedro me pregunta cómo estoy, le contesto que bien pero con sed, muuucha sed (de la noche anterior que no podía comer ni tomar nada) y que blablabla cuando de repente me interrumpe diciendo:
-Bueno, bueno, cerrando la boca que estoy sacando al chico (es decir que yo estaba abierta al medio y hablaba como si nada)
Acto seguido viene la partera con MI BELLEZA en sus manos. El corazón se me detuvo: quería llorar pero no quería lágrimas, nononono, no más lágrimas para Tiaguito. Ya fueron suficientes.
Lo miré, lo observé, confirmé que estuviera entero, que fuera sanito, lo besé mucho, mucho, mucho. Llené mi alma de todo ese olorcito que tiene los recién nacidos, me impregné de sus ojitos tan grandes y tan llenos de vida.
Él lloraba con la boca abierta de par en par. "Tiaguito, acá está mamá, hijo" y su llanto fue disminuyendo hasta un leve quejidito mezcla de cansancio y de misión cumplida.
jueves, 29 de mayo de 2008
Y llegó el gran día
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